viernes, 6 de mayo de 2011

Macroestructura del músculo esquelético

  La estructura del músculo esquelético se puede dividir en dos niveles: macroestructura (organización del músculo esquelético desde su cubierta conjuntiva o epimisio hasta el nivel correspondiente a la fibra muscular) y microestructura (organización de los elementos estructurales de la fibra muscular, entendida ésta como unidad biológica del músculo)
Tanto desde el punto de vista estructural como funcional, el músculo es un sistema integrado por dos elementos con propiedades muy distintas: el componente contráctil (miofibrillas) y el componente conjuntivo (tendones, vainas, etc.). La activación del componente contráctil produce la disminución de la longitud del sistema, mientras que el comportamiento mecánico (elasticidad, resistencia a la tracción, flexibilidad...) es atribuible principalmente al componente conjuntivo
El músculo en su conjunto se rodea de una cubierta conjuntiva denominada epimisio. Cada haz muscular resulta de la confluencia de un gran número de fascículos musculares, recubiertos también por formaciones conjuntivas llamadas perimisio. Cada fascículo muscular contiene un gran número de fibras musculares, que poseen también una estructura conjuntiva de recubrimiento denominada endomisio, además de la membrana plasmática de la fibra o sarcolema.
  Todos estos elementos conjuntivos, con la excepción del sarcolema constituyen los elementos elástico musculares en paralelo. Esta estructura hace que las fibras se mantengan unidas entre sí, y al mismo tiempo permite el movimiento de las unas respecto a las otras sin rozamiento. Las fibras musculares son la unidad estructural y funcional del tejido muscular esquelético, siendo la base del comportamiento contráctil del músculo. También se les denomina rabdomiocitos. Una célula muscular aislada recibe el nombre de fibra muscular.
   Las formaciones conjuntivas musculares se hallan relacionadas entre sí, actuando de manera interdependiente. Existe entre ellas una relación de continuidad, confluyendo de manera progresiva desde sus distintos niveles (endomisio, perimisio y epimisio) hacia los tendones, que son la prolongación hacia el hueso de las cubiertas conjuntivas musculares. Gracias a ello, la fuerza contráctil generada a nivel de cada fibra muscular puede ser transmitida hacia los puntos de inserción.
Los tendones, denominados elementos elásticos musculares en serie, son una variedad de tejido conectivo, que unen el músculo con el hueso. Su función es soportar grandes tracciones, gracias a la gran cantidad de fibras de colágeno que poseen. Pero además, también posee cubiertas conjuntivas: epitendón (tejido que rodea al conjunto entero), peritendón (tejido que rodea a varios fibroblastos) y endotendón (tejido que rodea a cada célula segregadora de colágeno o fibroblasto).
Dada la ubicación del tendón, hablamos de unión miotendinosa y osteotendinosa.
· Unión miotendinosa: las fibras del tendón (colágeno) contactan con la membrana basal de las fibras musculares, asegurando la transmisión de fuerzas: epitendón con epimisio, peritendón con perimisio y endotendón con endomisio.
· Unión osteotendinosa: el epitendón se une con el periostio, y las fibras de colágeno se meten dentro del tejido óseo, son las denominadas fibras de Sharpey

1 comentario:

Toni Pozo dijo...

Espero que la información te sea útil, compañero.