miércoles, 30 de septiembre de 2015

Actividad Física, Ejercicio Físico y Práctica Deportiva

Aunque son términos similares, no significan lo mismo. No es lo mismo hacer deporte, que hacer ejercicio, ni hacer ejercicio es lo mismo que hacer actividad física.
Por Actividad Física entendemos cualquier actividad cotidiana o laboral que supone un gasto energético considerable. Aumentar nuestros niveles de actividad física supone ir andando a los sitios o en bici, subir y bajar escaleras en vez de utilizar el ascensor, etc.

El ejercicio físico, en cambio, consiste en realizar actividades físicas de manera específica para mejorar nuestra salud o rendimiento físico. Además de ser un fin en sí mismas, estas actividades físicas convertidas en ejercicio físico, suelen estar programadas y formar parte de un plan de entrenamiento.

La práctica deportiva, es literalmente jugar o practicar un deporte, baloncesto, tenis, golf...

Indudablemente, tanto la práctica deportiva como el ejercicio físico, implican una actividad física. Montar en bici, puede ser una actividad física (si la utilizo para ir a comprar el pan), un ejercicio físico (si monto tres veces por semana min. para mejorar mi resistencia aeróbica) y una práctica deportiva (si lo hago conforme al reglamento de la modalidad que practico).

Como entrenar para mejorar nuestra salud

Para potenciar nuestra salud y mejorar nuestra calidad de vida, la actividad física desempeña un rol fundamental, pero ¿cómo debe ser esa actividad física, qué ejercicios debo incluir?
Actividades físicas sencillas, de intensidad moderada y ejercicios supervisados por un profesional.
Desde el punto de vista del entrenamiento, las capacidades físicas que debemos desarrollar para mejorar nuestra salud y calidad de vida serían tres:
-La Resistencia Aeróbica (capacidad cardio-respiratoria) actividades de larga duración e intensidad moderada como correr, montar en bici, patinar, nadar, bailar...

-La Fuerza Resistencia (capacidad muscular) con ejercicios de autocargas (sentadillas, abdominales, flexiones de brazos...) o con aparatos simples como bandas elásticas, balones de fitness, mancuernas...

-La Flexibidlidad, con estiramientos y ejercicios de movilidad articular.

Resistencia anaeróbica vs velocidad: entrenamiento

A menudo se suelen confundir ambas capacidades físicas ya que poseen la características comunes de exigir esfuerzos de alta-máxima intensidad en periodos cortos de tiempo. Sin embargo, su entrenamiento es radicalmente diferente:
Por ejemplo, para entrenar la velocidad con series de 100 metros, los descansos entre serie y serie deben ser amplios, tanto como necesite el organismo para recuperarse del esfuerzo y poder ejercitarse en la siguiente serie al máximo posible, o sea el 100%.
En cambio, para entrenar la resistencia anaeróbica, las pausas entre las series de 100 metros han de ser más cortas, para ir acumulando cansancio, y entrenar con esa fatiga creciente, incrementándose de esta forma (descansos incompletos) la sensación de fatiga muscular y el esfuerzo por mantener la intensidad entre serie y serie, que lógicamente irá decayendo.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

La Condición Física: salud y rendimiento deportivo

La condición física se refiere al estado de forma de una persona.  Este estado de forma depende del desarrollo o del nivel de nuestras capacidades físicas básicas (Fuerza, Resistencia, Flexibilidad, Velocidad).

El buen estado de forma o de desarrollo de la condición física va a ser útil tanto en el rendimiento deportivo, como en nuestra salud.
La forma de entrenar, es decir, de mejorar nuestra condición física estará en función de nuestro objetivo, si queremos rendimiento deportivo, superar nuestros límites, el célebre citius, altius, fortius; o si deseamos potenciar nuestra salud y calidad de vida. 

En ambos casos, el ejercicio físico, la actividad física o la práctica de deportes son cruciales, junto con una correcta alimentación y un adecuado descanso.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Spartathlon

El Espartatlon o Spartathlon es un ultramaratón con notables reminiscencias históricas.
De hecho se trata de un homenaje a Filípides, el mensajero ateniense que buscó ayuda en Esparta frente a la invasión persa para la batalla de Maratón.
En el Espartatlon se recorren 246 kilómetros entre las ciudades griegas de Atenas y Esparta, el mismo trayecto que Filípides recorrió hace más de 2500 años en un día y medio.

Para saber más wikipediaSpartahlon

jueves, 7 de mayo de 2015

¿Barritas o geles energéticos?

Gustos a parte, las barritas son preparados de hidratos de carbono adecuados para las actividades físicas de más de 90 minutos de duración, fáciles de transportar por su presentación compacta y pequeña. Son muy digeribles, en especial si se toman con abundante agua.
Los geles constituyen otro formato de presentación energética, que tienen la ventaja frente a las barritas de que no necesitan masticación.
A priori los geles son más prácticos, al no requerir ser masticados, y no precisar el aporte extra de agua. En cualquier caso, lo imparte en ambos casos es que el aporte calórico oscile entre las 250-500 kcal, con un 60-80% de hidratos de carbono, un 4-15% de proteínas y un 3-25% de grasas, además de vitaminas y minerales.
(Adaptato de Archivos de medicina del deporte (vol. XXIX, suplemento 1)

jueves, 23 de abril de 2015

Las neuronas del movimiento

   El origen evolutivo del sistema nervioso es el movimiento. 

Un sistema nervioso es algo que tenemos en común todos los animales salvo muy contadas (y también fascinantes) excepciones. Las plantas no necesitan moverse para nutrirse pero los animales necesitamos buscar nuestra comida; necesitamos explorar, recorrer el mundo tanto para alimentarnos como para reproducirnos, sobrevivir a nuestros depredadores o encontrar refugio. Lo hacemos a través de los músculos y los huesos que se mueven como una especie de marionetas controladas por el sistema nervioso.

En el origen de nuestro sistema nervioso encontramos el movimiento. Pero también de mucho más. Un intrincado sistema nervioso que te permita desplazarte para buscar comida o huir no sería de mucha utilidad sin algo que te dijera qué hay ahí fuera, dónde no hay un árbol con el que chocar al caminar y dónde está escondido ese enemigo que afila los dientes contra ti. El desplazamiento requiere que existan elementos que detecten el mundo de ahí fuera y se lo comuniquen al sistema nervioso. Los órganos de los sentidos cumplen esta función. No es tan sencillo pues los propios movimientos estimulan a los sentidos, y están implicados muchos más mecanismos, pero de una manera simple funciona así.

Y ya que puedes moverte, vamos a recorrer un pequeño camino: el que separa el encéfalo de los músculos; el que separa el querer mover la mano y el hecho de que tu mano se mueva para acercarte ese café humeante que tienes en la mesa a tu boca. Nuestro camino comienza en el lugar de donde salen unas neuronas encargadas del movimiento: las motoneuronas (un nombre sencillo que hay que agradecer a quien nombra las cosas en medicina).

El control nervioso de los movimientos varía en función del tipo de movimiento. No funcionan igual los movimientos de los músculos voluntarios (o llamados también músculos esqueléticos porque mueven los huesos), o la musculatura del sistema digestivo, respiratorio o cardíaco. Hay diferencias a nivel nervioso entre el movimiento voluntario, reflejo o inconsciente. Estaría bien que pudieses decidir acelerar el corazón o frenarlo a voluntad… ¿o tal vez no…? De hecho existe una terrible enfermedad en medicina que se llama maldición de Ondina en la que el paciente no controla de manera automática su respiración, sino que lo tiene que hacer todo el tiempo voluntariamente debido a un fallo del tronco cerebral (región que controla el movimiento automático de la respiración).

leer artículo completo de Borja Merino en Naukas